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    Bienvenidos al Área de Turismo y Fiestas
    10/11/2016

    Las fiestas locales en Sollana son en verano. Una época en que el pueblo está más activo y vive más que el resto de todo el año.



    Empiezan el 22 de julio, con la celebración de Santa María Magdalena (patrona).







    Después de celebrar la fiesta hay un breve paréntesis (hasta el 9 de agosto) durante el cual se celebran las fiestas de la barriada del Romaní.



    El 9 de agosto se celebra la tradicional ofrenda al Cristo de la Piedad. El 10 de agosto se celebra la fiesta mayor, en honor al Santísimo Cristo de la Piedad. La imagen es trasladada por la noche en procesión desde la iglesia de la Magdalena a la del Arrabal, donde pasa la noche.



    El 11 de agosto se celebra el día del Cristo del Arrabal. Por la tarde, la imagen es trasladada de nuevo a la iglesia de la Magdalena. Tradicionalmente, esta noche se celebraba "la cordà", sustituida actualmente por un "correfoc''.



    El 14 de agosto se celebra la "noche de las paellas". El Ayuntamiento sufraga los costes de los condimentos y delimita en el centro del casco urbano porque por la noche, a partir de las 21.00 h, los vecinos cocinan y después comen las sartenes.



    Del 17 al 24, semana taurina, se monta una plaza de toros de madera a la plaza Mayor y se sueltan vaquillas y también bueyes embolados.



    Para finalizar, a final de agosto, también se celebran las fiestas de la barriada de Sant Ramon, con una tradicional cena  en las calles de la barriada.







    Sollana, más de lo que imaginas



    Sollana apuesta por el turismo medioambiental sostenible y respetuoso con el entorno. Los últimos años, el Ayuntamiento ha desarrollado un proyecto de revitalización y dinamización acerca de Sollana para poner en valor los recursos del municipio.





    Una de las actuaciones prioritarias fue crear una marca que identificara Sollana con sus propuestas turísticas; fundamentalmente, la marjal y las rutas ornitológicas. Esta marca se utilizará en cualquier acontecimiento relacionado con el medio ambiente o el turismo.





    En noviembre del 2013, el Ayuntamiento, mediante la concejalía de Medio Ambiente, propuso un proceso participativo y organizó un concurso público para crear un logotipo que identificara la marca Sollana Turismo.





    En las bases se indicaba que el logotipo tenía que estar diseñado con colores vivos y tener una temática basada, principalmente, en el entorno natural. Y tenía que prever, siempre que fuera posible, la variedad ornitológica propia de la Albufera. También tenía que integrar el lema «Sollana, más de lo que imaginas».





    El concurso estuvo abierto a todos los vecinos de Sollana y El Romaní a partir de los 16 años. El logotipo ganador y el que representa el medio ambiente y el turismo de Sollana es el que veis aquí abajo.







    Una puerta al Parque Natural de la Albufera





    La Albufera de Valencia, además de ser Zona Húmeda de Importancia Internacional (o también conocida como zona Ramsar), está integrada en la Red Natura 2000, al haber sido declarada como Zona de Especial Protección de las Aves (ZEPA) y seleccionado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). También es Parque Natural desde 1986, que es la figura más conocida y que mayores implicaciones puede tener para el municipio, sin olvidar su condición de Zona Húmeda Catalogada. Así mismo, algunas partes de su ámbito han sido también declaradas como Microreserva de Flora y como Reserva de Fauna.





    Todas estas figuras legales reconocen que el espacio natural de la Albufera alberga una gran diversidad de ecosistemas valiosos mediterráneos que concentran una sorpresiva biodiversidad y que han llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación. En muchos casos estos ecosistemas soportan la presencia humana, la cual se vincula a actividades tradicionales de gran valor cultural y a un rico patrimonio arquitectónico con una marcada esencia rural.





    Adentrarse en el Parque Natural de la Albufera es pasar del trasiego de la ciudad, con su ruido y densidad, a la experiencia amable que ofrecen los campos abiertos, las excursiones por la naturaleza, las rutas en bicicleta o los paseos en barca, la observación de las aves, el goce de la cocina tradicional, el descubrimiento de tradiciones como la pesca y la navegación tradicional a vela latina... La marjal y el estanque son ambientes de gran atractivo e interés que hay que descubrir y aprender a interpretar.





    Sollana ofrece todo esto a sólo 22 kilómetros y a 23 minutos en tren de la ciudad de Valencia. Es un municipio muy comunicado por carretera con esta capital y los núcleos de población más importantes de las comarcas de l'Horta Sur (Paiporta, Benetússer, Alfafar, Massanassa, Catarroja, Albal, Beniparrell, Alcázar, Picassent y Silla), la Ribera Baixa (Almussafes, Sueca, Cullera, Favara, Albalat de la Ribera, Riola, Fortaleny y Polinyà del Xúquer) y la Ribera Alta (Benifaió, Alginet, Carlet, Algemesí, Alzira, etc.), situados todos ellos a menos de 30 kilómetros de distancia y con desplazamientos en coche de menos de media hora de duración. Por Sollana pasan las carreteras autonómicas A-38, CV-520 y CV-4008, las cuales están muy conectadas con la autopista AP-7 y la autovía A-7, vías de comunicación de gran capacidad que pasan a escasos kilómetros del casco urbano.





    Por otro lado, Renfe Cercanías dispone de un adecuado servicio de trenes que comunican Valencia con Sollana y El Romaní. Es la Línea C-1 Valencia Norte-Gandía que tarda sólo 23 minutos a llegar desde un lugar al otro. Además, Renfe ofrece la posibilidad, en los trenes de cercanías, de transportar bicicletas (una por viajero) sin abonar ninguna cantidad adicional por este servicio.





    Estas circunstancias justifican que Sollana sea una excelente puerta de acceso al Parque Natural de la Albufera desde el interior.

     

    Espacios de atracción turística

     

    LOS PAISAJES CULTURALES AGRARIOS



    Atendiendo a la Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO, se entiende por Paisajes Culturales aquellos bienes culturales que representan las «obras conjuntas del hombre y la naturaleza», tal como se mencionan en el Artículo 1 de esta Convención. Estos recursos «Ilustran la evolución de la sociedad humana, bajo la influencia de las limitaciones físicas y/o las posibilidades de su medio ambiente natural y de las fuerzas sociales, económicas y culturales sucesivas, tanto internas como externas». En esta definición, el Convenio Europeo del Paisaje numera explícitamente dos aspectos relevantes para la concreción de los paisajes culturales. Por un lado, el hecho de que el paisaje es una calidad del territorio, de cada territorio; y, por otra, que el paisaje trae implícito el concepto de percepción: «cualquier parte del territorio tal como lo percibe la población». Por todo esto, se entiende por paisaje cultural «el resultado de la interacción en el tiempo de las personas y el medio natural, la expresión del cual es un territorio percibido y valorado por sus calidades culturales, producto de un proceso y apoyo de la identidad de una comunidad».





    En el supuesto que nos ocupa, los sistemas de regadío tradicionales representados en el ámbito del municipio de Sollana —tanto los vinculados a la Albufera como los asociados a la Acequia Real del Júcar— suponen todo un entramado cultural de gestión de los recursos hídricos y del territorio, basado en el desarrollo del conocimiento y la tecnología necesarios para proveer de agua, tanto a sus asentamientos como sus explotaciones agrícolas. Estos sistemas territoriales, resultantes del diálogo entre naturaleza y cultura, se manifiestan físicamente en complejas redes hidráulicas de distribución del agua en paralelo con una red de caminos y sendas, un poblamiento disperso y un parcelario que determinan y vertebran la naturaleza de estos espacios antropizados. Los regadíos tradicionales representan ejemplos claros de paisajes culturales que han sido construidos, a lo largo de los siglos, a partir de la superposición de actividades, técnicas y conocimientos que han sido transmitidos, asimilados y mejorados en cada periodo de su evolución.





    El paisaje agrario de Sollana es en grado considerable la respuesta a todo un conjunto de procesos ambientales, económicos, sociales, históricos y culturales. Un paisaje, en particular el vinculado a la Albufera, que en las últimas décadas ha ido evolucionando hacia una mayor complejidad asociada a los nuevos usos y actividades —industria, residencia, ocio, turismo— que coexisten y compiten en este mismo espacio físico. Estos mismos territorios —reconocidos como paisajes culturales del agua— resultan especialmente vulnerables a los intensos procesos de transformación que se están dando en el ámbito del Mediterráneo —cambios de usos del suelo, modernización de regadíos, implantación de infraestructuras, cambios en la planificación hidráulica, etc.— y que, en buena parte, condicionan el futuro.





    En el municipio de Sollana se identifican dos ámbitos paisajísticos claramente diferenciados:





    • La marjal de la Albufera



    • Las zonas de huerta de la  Acequia Real del Júcar







    LA MARJAL COMO PATRIMONIO PAISAJÍSTICO





    Hablar de la marjal es hablar de los campos de arroz. Terrenos de cultivo, caminos, canales y acequias ocupan un 70 % de la superficie total del área protegida. El cambiante y colorido paisaje de la Albufera a lo largo del año tiene relación con las variaciones de los arrozales: verdes en verano, azules en invierno y marrones en las fases en que la tierra queda a cuerpo descubierto.





    El arrozal aporta no sólo un valor económico medido en la rentabilidad del arroz, sino que al mismo tiempo ofrece el valor de la biodiversidad y el paisaje. De hecho se trata de un uso protegido en el Parque Natural por el hecho de ser una actividad humana compatible con la conservación de la naturaleza.





    Contemplar un amplio paisaje agrícola apenas junto a la ciudad es un lujo que hay que aprender a valorar. Un lugar donde se ejerce una actividad económica importante para la población de la zona y dónde conviven tradición y tecnología. Un espacio donde la presencia del hombre ha dejado numerosas edificaciones —casas, casitas, motores, trilladoras, paseras...— y elementos propios del patrimonio hidráulico  —acequias, lenguas, paradas, partidores...—.

     

     

    Entre los elementos arquitectónicos que han tenido un importante peso específico en la historia de la marjal de Sollana destacan los siguientes:





    La casa de les Sis-centes Muy cerca del camino de Pinedo, tiene una torre central desde donde se divisan todos los campos de arroz de los alrededores. En la actualidad, la casa está destinada a almacén de maquinaria agrícola.





    La casa del Ale Situada muy cerca del Romaní, tiene una torre desde donde el señor de las tierras podía vigilar a sus trabajadores. Además dispone de un gran granero y de varias paseras donde se enjugaba el arroz una vuelta era cosechado.





    La casa de los Catalanes Antigua propiedad del Conde de Trénor, la casa tiene granero y edificio para trilladora. Además, tiene embarcador propio hasta el cual se trasladaban los manojos de arroz con barcas. Una particularidad de esta casa son las dos pequeñas torres que hay en la parte superior y que están unidas por dos barandillas laterales.





    La casa de Zacarés Situada en el cercado del mismo nombre, es una de las más conocidas en Sollana. Tiene embarcador propio que da al mismo estanque de la Albufera del cual dista unos centenares de metros. Actualmente la vivienda continúa siendo ocupada por los propietarios.



    La trilladora de Benlloch Antigua trilladora de 1876-1900 que se situaba bastante adentro de la marjal. A ella acudían los labriegos una vuelta habían segado el arroz para separar el grano de la paja. Actualmente sólo queda la chimenea. Esta chimenea, de baldosa y adobo con el tubo circular, está catalogada por la Dirección general de Patrimonio Cultural Valenciano como Bien de Relevancia Local. A su lado se encuentra la casa Simeón, la cual se encuentra en un excelente estado de conservación.





    La casa de Pinedo Antigua construcción de dos plantas que se encuentra en un evidente estado de ruina pero que supone todo un referente de la excelente arquitectura rural albuferenca. Atendiendo algunas de las estructuras y muros que todavía conserva, podría ser anterior al siglo XVIII.

    Un elemento particular propio y estrechamente relacionado con las trilladoras y la arquitectura del arroz son las paseras, explanadas construidas habitualmente con baldosa maciza que han sido y son utilizadas para extender el arroz después de la cosecha y favorecer, así, el secado.





    Existen múltiples representaciones de estos elementos en Sollana, en que destacan algunos ejemplos muy conservados y uno en particular que constituye uno de las escasas paseras de construcción circular que han llegado a nuestros días en el entorno de la Albufera. Concretamente, está localizado hacia la parte derecha de la acequia de los Campets.





    Los motores, en cambio, continúan funcionando. Se utilizan para sacar el agua de los cerrados — zonas situadas junto al estanque de la Albufera y que están por debajo del nivel de las aguas de este— y volverla a la Albufera. Son construcciones más simples que las casas utilizadas como vivienda pero tienen una gran importancia en el ciclo del arroz. En el término municipal de Sollana se conservan más de veinte motores de reguera vinculados a los cercados arroceros. Algunos ejemplos son el motor del Ale, el de la Raya, el del Pasiego, el de la Hoya y el de Zacarés.





    Pero, además, este paisaje tiene otro elemento enriquecedor cómo son las acequias. Con origen en la tradición árabe, constituyen un gran entramado de canales que surten de agua gran parte de los campos de arroz y de huerta. En ellas habita una gran cantidad de especies piscícolas así como moluscos. Son también escondrijos y espacios de cobijo para algunos mamíferos y aves. En los bordes proliferan colonias vegetales, autóctonas y alóctonas, donde viven muchas especies de insectos. En conjunto, forman ricos ecosistemas de alto valor ecológico.

    Formando parte del rico patrimonio cultural hidráulico de Sollana se tiene que mencionar, además, una serie de elementos que en ocasiones han pasado desapercibidos y que son recursos potenciales para un uso turístico y cultural del paisaje. Entre los muchos elementos registrados —puentes, paradas y compuertas, construcciones, paserasembarcaderos, etc.—, destacan antiguos hitos y marcas en el territorio que forman parte del paisaje y la historia de Sollana. Entre las más significativas hay que señalar las cotas colocadas a lo largo del siglo XVIII que marcaron los límites de la Albufera antigua. Muchas de estas cotas y señales de piedra han desaparecido, pero en Sollana todavía perduran algunas de gran interés. Una de elles —referida a la delimitación de la Albufera realizada hacia 1765— todavía puede verse en la base de la casa de los Catalanes.



    En cuanto a las casas de marjal, Sollana ofrece al visitante dos rutas para disfrutar de este patrimonio paisajístico debidamente señalizadas con cotas y con un panel informativo al inicio de cada una. En él, se delimita la ruta y se puede leer una breve explicación en valenciano, castellano e inglés de los puntos más significativos del itinerario.

    El panel también incluye fotos y otro plano donde están todas las rutas integradas, de forma que el visitante puede consultar si el itinerario elegido se cruza con otros y poder así combinar diferentes tramos. La señalización utilizada está perfectamente integrada en el entorno.





    Ruta 1 de casas de marjal. Recorre algunas de las edificaciones más importantes por la zona oeste y norte de la marjal del municipio. Es una ruta con un tramo lineal y otro circular que transcurre por algunos caminos de asfalto y otros de tierra con una longitud que se acerca a los 16 kilómetros.





    Ruta 2 de casas de marjal. Recorre la zona este y norte del municipio y pasa por algunas de las construcciones más importantes de esta zona. Tiene una parte lineal y otra circular pasando básicamente por caminos asfaltados. El recorrido total es de unos 14 kilómetros y encontraremos casas de marjal y motores.

     

    EL ESPACIO IRRIGADO DE LA HUERTA DE SOLLANA





    Además de la extensa zona de dedicación agrícola incluida dentro del Parque Natural de la Albufera —correspondiente casi exclusivamente a los arrozales—, el término municipal de Sollana posee también un espacio rural asociado a uno de los sistemas de regadío tradicional más importantes de la cuenca del Mediterráneo. Nos referimos a la superficie irrigada por la Acequia Real del Júcar y que afecta a todo el municipio —más de mil hectáreas agrícolas—. Se trata de un paisaje cultural resultado de una larga tradición agrícola que ha dado lugar a un rico patrimonio cultural.





    El espacio agrícola de Sollana conserva innumerables elementos representativos del patrimonio rural e hidráulico. Muchos de estos elementos están pendientes de una catalogación precisa que permita sacar a la luz y dar a conocer este recurso cultural. Buena parte de los elementos que constituyen este inventario quedan recogidos en la obra El patrimonio hidráulico de la Ribera Baixa, editada en 2007 por la Dirección general de Patrimonio Cultural Valenciano de la Generalitat Valenciana y la Universitat de València.





    De entre los elementos más significativos del patrimonio arquitectónico vinculado a este espacio agrario, hay que hacer mención de dos molinos hidráulicos para la elaboración de harinas. Este tipo de artefactos podían disponer de todo el caudal que discurría por la acequia, compensando así la ausencia de pendientes para hacerlos funcionar de manera más eficiente. En el término de Sollana se han localizado dos molinos de harina situados a lo largo de la acequia del Romaní, los cuales estuvieron en funcionamiento hasta mediados de siglo XX.





    Molino del Romaní. Esta infraestructura obtenía el agua del brazal de la Figuereta y en la actualidad forma parte de un complejo de ocio y música que permanece inactivo. Este conjunto conserva en buen estado la chimenea del antiguo motor de vapor de base cuadrada y fuste octagonal.





    Molino de la Quiniela, de las Ratas o de Benavent. Visible desde la autovía A-7, se encuentra en estado de ruina a pesar de conservar, hasta hace muy poco, toda la maquinaria interior. Presentaba una serie de unidades constructivas de gran interés. Además de harina, llegó a producir electricidad para el consumo propio.





    Por otro lado, hay que hacer referencia a la noria y balsa de la Señoría o de Vicent. Este conjunto patrimonial, el cual conserva en buen estado el pozo y la balsa, se localiza al este del término municipal, entre el camino del Convento y la CV-520.

    LOS OJOS





    La palabra «ojo» se emplea para definir un tipo muy concreto de surtidores naturales. El término podría traducirse literalmente como ojo y su uso hace referencia a aquellos lugares en que los nacimientos de agua, las fuentes o los surtidores aparecen en la superficie del terreno, a través de agujeros o fracturas, dando lugar a charcas o lagunas, generalmente de reducida dimensión, en los cuales suele desarrollarse una biodiversidad muy rica. Estas cubetas de dimensión variable, en el Parque Natural de la Albufera, se han visto reducidas por la ocupación agrícola y humana.



    Por sus especiales características, los ojos suelen constituir verdaderos refugios de biodiversidad. Su aislamiento les confiere un especial valor como abrigo para multitud de especies adaptadas a ambientes acuáticos y en especial para aquellas que son sensibles a la alteración y la pérdida de la calidad de las aguas.





    El hecho que de estos surtidores surja agua continuamente y procedente de capas profundas del suelo, libres por lo tanto de determinados contaminantes, garantiza una calidad excepcional de este recurso. Esta situación permite que en los ojos sobrevivan multitud de especies de fauna y flora que han desaparecido en nuestros humedales.





    Además, en estos enclaves se desarrolla el hábitat prioritario denominado «Turberas calcáreas con mansega» de la Directiva Hábitats, caracterizado por una vegetación herbácea de gran puerto y hojas duras y cortantes.





    En el término municipal de Sollana, se identifican diversas de estas surgencias naturales que representan auténticos tesoros de biodivesidad, algunos de pequeña entidad, como los localizados en la zona del Borronar o el Alter, y otros que muestran una mayor presencia y que en algunos casos han sido objeto de proyectos de restauración y recuperación. Entre los más significativos se pueden enumerar los siguientes:





    Ojo del Tramusser. A finales del 2011 y dentro de unas acciones de acondicionamiento del barranco del Tramusser afloró un ojo de aguas claras formando dos balsas que ocupan unas 10 fanegadas. Este ojo, actualmente reabierto, en su momento fue enterrado por los labriegos y ahora presenta un afloramiento bastante caudaloso que tiene hasta tres metros de profundidad. En la periferia se han plantado diferentes especies arbóreas por los dos caminos de alrededor. También se ha construido un puente de madera que cruza el canal de conexión de las dos balsas, así como un camino hecho por vigas de madera. Coordenadas UTM (ETRS89,Huso 30): 725711.26 m., 4351769.24 m.





    Ojo de la Fuente de Forner. También conocido como ojo del Assarb, presenta la particularidad de estar dividido en dos partes que se sitúan a una parte y la otra de la vía férrea y que se conectan con un pequeño canal. En el 2000, se hizo una actuación a pocos metros del ojo que consistía en una gran balsa donde van a parar las aguas del mismo. En este ojo encontramos una de las escasísimas poblaciones estables de samarugo (Valencia hispanica) de la Albufera, especie que se considera en peligro de extinción en el Anexo I del Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazadas. Coordenadas UTM (ETRS89, Huso 30): 725040.22 m., 4352593.76 m.





    Ojo de la Fuente de Barret. Se sitúa muy cerca de la vía férrea Silla-Gandia, entre esta y la antigua N-332. La fuente presenta dos surgencias mediante sendos caños que proporcionan agua al ojo donde hay en una pared un letrero que indica «Fuente de Barret» con el escudo de la Acequia Real del Júcar de 1968. Presenta aguas de buena calidad aunque no son potables y contiene gran cantidad de vegetación palustre. Coordenadas UTM (ETRS89, Huso 30): 724900.56 m., 4352943.69 m. Este ojo es uno de los más accesibles, puesto que se sitúa justo en un margen del camino que conecta Sollana y El Romaní y que transcurre paralelamente por el lado del ferrocarril.



    Ojo del Rajolar o del Romaní. Recibe el nombre de una antigua fábrica de baldosas que había muy cerca. Su morfología es alargada y es uno de los ojos que más capital aporta. Tiene la particularidad que el agua que brota por diferentes lugares tiene una temperatura mediana de 23-24ºC, lo que hace que aquí crezcan diferentes tipos de algas tropicales. Uno de sus laterales sufrió hace unos años un derrumbe y se hizo una actuación para proteger esta parte del ojo. Sin embargo, recientemente ha sufrido otro derrumbe, el cual está pendiente de actuación. Coordenadas UTM (ETRS89, Huso 30): 724800.23 m., 4352525.42 m.





    Sollana ofrece al visitante una ruta para disfrutar de este patrimonio natural debidamente señalizada con cotas y con un panel informativo al inicio donde se delimita la ruta, así como una breve explicación en valenciano, castellano e inglés de los puntos más significativos del itinerario. La señalización utilizada está perfectamente integrada en el entorno. Para cada uno de los ojos, se ha instalado un atril con cubierta de metacrilato con información concreta.

    LA MARJAL Y LAS AVES: EL RECURSO DEL TURISMO ORNITOLÓGICO





    El Parque Natural de la Albufera es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) designada en aplicación de la Directiva Aves para preservar, mantener o restablecer una diversidad y una superficie suficiente de hábitats para prácticamente todas las especies de aves. Son zonas consideradas de especial importancia para la conservación de las aves, ya sea por su función reproductiva, por la alimentación o simplemente por su migración.





    El principal valor de este espacio radica en que acoge una gran variedad de especies de aves acuáticas, de las cuales muchas son regulares o frecuentes a lo largo del año y otros ocasionales o divagantes, durante todo el año. En total son más de 350 especies las que se han catalogado. Las épocas donde más aves se pueden registrar se corresponden con la nidificación y la invernación, momentos en que llegan del centro y norte de Europa buscando un clima más favorable y unas condiciones determinadas.





    En este sentido, el turismo ornitológico, como modalidad del turismo de naturaleza, es una actividad creciente, cada vez más presente en los modelos de desarrollo y en los procesos sociales que afectan las aves y sus hábitats y los espacios naturales protegidos. Puede llegar a ser una adecuada fórmula de desarrollo sostenible y respetuoso con el medio natural para zonas de importancia para las aves, como el Parque Natural de la Albufera, pero también puede convertirse en una amenaza para la conservación de algunas especies de aves si no se ajusta a criterios de sostenibilidad. Esta actividad se presenta como un elemento dinamizador de los municipios como Sollana y de sus propios habitantes y una oportunidad para desestacionalitzar la afluencia de turistas a nuestro territorio.





    El turismo ornitológico tiene como motivación principal la observación y el goce de las aves, pero también incluye el conocimiento de sus hábitats y, a menudo, los usos y actividades tradicionales que permiten el mantenimiento de estos hábitats y especies asociadas. El turismo ornitológico de calidad tiene que ser capaz de aglutinar en torno a la observación de las aves otras valores y recursos relacionados directamente o indirectamente con ellas o con los hábitats donde viven, para poder funcionar como herramienta de desarrollo sostenible del municipio.





    En el caso de la Albufera, en los últimos años se ha incrementado el número de empresas especializadas en este sector turístico y es previsible que su número e importancia —como actividad desarrollada en el ámbito de este Parque Natural— vaya creciendo a lo largo de los próximos años. El aumento del turismo en la ciudad de Valencia y la oferta de nuevos servicios y paquetes turísticos parecen ser una garantía en la consolidación futura del turismo ornitológico en la Albufera. En paralelo a estas empresas especializadas, se han generado un gran número de empresas complementarias a estos servicios —rutas y paseos en barca, visitas guiadas, etc.— y es un recurso más para favorecer un turismo de calidad, basado en criterios de sostenibilidad y de integración en el territorio.





    El cultivo del arroz condiciona mucho la estancia de las aves en el parque y en parte las potencialidades de los usos naturalísticos. En un cercado, el ciclo del arroz empieza después de la "perellonà", periodo que va de noviembre a enero. Durante este periodo toda la marjal queda inundada; las compuertas de las gargantas se cierran y el nivel del agua en el estanque y en los cercados se iguala. En enero se abren las compuertas y empiezan a bombear el agua con ayuda de los motores para vaciar los campos y poder labrar y nivelar el terreno. Los campos permanecen secos hasta el mes de abril en que nuevamente se inundan para empezar el cultivo del arroz. La siembra se realiza a principios de mayo. En la primera mitad de agosto los campos se vuelven a vaciar para proceder a la siega del cereal. La recolección se realiza con recolectora durante los meses de septiembre y octubre. Después de eliminar la paja de arroz de los campos, en noviembre empieza una nueva "perellonà", se vuelven a inundar los campos y, así, cubiertos de agua y dando cobijo a multitud de aves, pasarán el invierno.





    La mayor parte del término municipal de Sollana está constituida por campos de arroz incluidos en el Parque Natural. Para observar aves, lo mejor es adentrarse por la intrincada red de caminos que se puede tomar desde El Romaní o Sollana. La mayoría de caminos discurren hacia la Albufera y en algunos, como el del Alqueressia, se puede llegar hasta el mismo borde de la laguna. Otros caminos discurren entre zonas de huerta y naranjos y en ellos se encuentran especies diferentes del resto de ambientes próximos. En invierno esta zona de marjal permanece casi seca pero presenta buenos grupos de paseriformes —pinzones, terreras marismeñas, colirrojosescribanos— y aves de rapiña. Entre mayo y septiembre se observa también un gran número de aves estivales que nidifican en la Albufera, además las zonas agrícolas en barbecho suelen ser lugares en que se registran las mayores concentraciones postnupciales de cargada común —entre julio y agosto—, a veces de más de doscientas aves (Birdingalbufera.es).





    Sabiendo de la importancia de la avifauna en Sollana, se han confeccionado tres rutas ornitológicas (azul, verde y amarilla), donde se han distribuido observatorios naturales que por su altura o porque no tienen ninguna barrera delante, permiten la observación de aves. Cada ruta tiene un panel informativo al inicio donde se delimita la ruta, así como una breve explicación en valenciano, castellano e inglés de los puntos más significativos del itinerario.





    Por otro lado, se han fabricado unos mojones de madera perfectamente integrados en el entorno que indican los puntos exactos de observación.

    EL PORTET DE SOLLANA

    Nos encontramos en un lugar con mucho encanto y una elevada potencialidad. En medio del arrozal, rodeados de acequias, podemos ver como funciona el motor de Bala expulsando el agua del cercado hacia la Albufera mientras descansamos sentados en las mesas a la sombra de los árboles. Las barcas amarradas al embarcador nos recuerdan el pasado pescador de la Albufera. Finalmente, podemos adentrarnos por la senda que va por la mota y que nos traerá entre el carrizo hasta el borde mismo de la Albufera.





    El Portet es una zona de gran importancia para el turismo, puesto que es un punto de entrada en barca desde el estanque de la Albufera a Sollana y también de salida hacia otros puertos de la Albufera como Silla, Catarroja, El Palmar y El Saler. Muchas empresas que operan en la Albufera utilizan este embarcadero para hacer una parada y poder visitar el filtro verde del Tancat de Mília o dar un paseo por los campos de alrededor. También los grupos que vienen en autobús a este cercado tienen el Portet como lugar de recepción.





    Este puerto se encuentra junto a la reserva natural del Tancat de Mília y a escasos 400 metros del borde sur del estanque de la Albufera, dos emplazamientos fundamentales para observar aves. Muchas de las que visitan el filtro verde se pueden observar en el mismo Portet. Además, si andamos por las motas del canal hasta llegar a la Albufera, encontraremos un balcón directo sobre el reluciente.

     

    Una actividad que usa este lugar es la de la navegación a vela latina, declarada como Bien de Interés Cultural Inmaterial en 2016 junto con la pesca artesanal en la Albufera. Sollana tiene una asociación de vela latina que trata de conservar y proteger tanto los diferentes tipos de embarcaciones tradicionales como las técnicas y oficios vinculados a su construcción artesanal, como los del calafate y velero.

     

    Desde Sollana, podemos ir paseando o en bicicleta, dado que estamos a sólo cuatro kilómetros de distancia. Los caminos son cómodos y en el Portet encontraremos aparcamiento para la bici. De las rutas ornitológicas que están señalizadas por la marjal, la ruta verde se inicia en Sollana, pasa por el Portet y concluye en el filtro verde del Tancat de Mília. Está señalizado con cotas de madera.

     

    EL FILTRO VERDE DEL TANCAT DE MÍLIA





    El Tancat de Mília es un antiguo arrozal ubicado en el borde sur de la Albufera, en el término municipal de Sollana. Un "tancat" es una superficie de cultivo, en nuestro caso de arroz, cerrada por una mota perimetral, la cual dispone de un motor para la extracción de agua. La presencia del motor se ve justificada porque estos campos de arroz fueron ganados al estanque durante el siglo XIX y principios del XX y por eso la altura de los cercados se encuentra por debajo del nivel de las aguas de la Albufera. De no ser por estos motores y por las motas de contención, los campos se encontrarían inundados con el agua del estanque.





    El cercado original de Mília tenía una superficie de 521.381 m2, actualmente se ha dividido en dos y se ha destinado una superficie de 450.000 m2 a la construcción de un filtro verde para reutilizar los efluentes de la depuradora de Albufera Sur y depurar las aguas del estanque. La adecuación de esta reserva natural de 33,4 hectáreas fue promovida por el Ministerio de Medio Ambiente mediante la empresa pública Acuamed, y empezó a funcionar en 2012. En la actualidad es gestionada por la empresa valenciana Pavagua Ambiental, en colaboración con ONG y entidades locales sin ánimo de lucro.





    Podemos definir los filtros verdes como sistemas naturales de depuración ecológica y sostenible del agua. El principio básico de estos humedales artificiales consiste a hacer circular agua por terrenos con vegetación. Las plantas se alimentan de los nutrientes presentes al agua, disminuyendo así su concentración y dejando esta más limpia. Están diseñados para recircular el agua del estanque, disminuyendo su carga de contaminación orgánica.





    La flora y la fauna representan los componentes vivos más importantes del cercado. Entre ellos existe una gran dependencia, puesto que muchas de las aves presentes se alimentan de la vegetación que hay. Gracias a estos puntos de agua y vegetación constante, muchas de las aves que pasaban de largo en su migración anual, hoy paran a descansar, alimentarse y criar en esta zona restaurada. Además, se realizan introducciones de especies protegidas como la tortuga de agua europea, la hoza moruna, la babosa de río, el samarugo, etc. Conforman una red de Reservas Naturales de gran valor.





    La gestión del uso público dentro del Tancat de Mília pretende favorecer la educación ambiental dentro de un ambiente de reserva para la flora y la fauna.





    De las rutas ornitológicas que están señalizadas por la marjal, la ruta verde se inicia en Sollana y finaliza aquí, en el Tancat de Mília, del cual se puede encontrar más información en los siguientes enlaces: http://www.albufera.bio/; http://www.lifealbufera.org.

     

    EL NÚCLEO HISTÓRICO





    Otro de los grandes atractivos con que cuenta el municipio de Sollana es su casco antiguo. Aunque sea un pueblo con más de siete siglos de historia y que se hayan constatado asentamientos de civilizaciones milenarias, no encontramos en el municipio edificios con muchos siglos de antigüedad. Sin embargo, Sollana puede presumir de diferentes edificios construidos a finales del siglo XVIII y principios del XIX que le dan una singularidad especial. Son edificios emblemáticos para el pueblo y que han ayudado a su desarrollo. Además, hay en el pueblo tres edificios catalogados por la Dirección general de Patrimonio Cultural Valenciano como Bienes de Relevancia Local: el convento de la Inmaculada Concepción, la iglesia de la Inmaculada Concepción y la iglesia de Santa Maria Magdalena.





    Iglesia de Santa Maria Magdalena. Situada en la plaza Mayor, tiene los orígenes en la época de la Conquista, pero fue derrocada y construida de nuevo con el aspecto actual, siendo acabada en 1758. De estilo barroco, consta de una nave central, presbiterio y cuatro capillas por lado con dos sacristías en los dos laterales del altar mayor. Tiene dos puertas, una a la fachada principal y otra lateral.





    El campanario se levanta a la altura del presbiterio dando a un lateral de la iglesia. Es de planta cuadrada con tres partes diferenciadas siguiendo los modelos del siglo XVIII. La primera, correspondiendo al tramo más bajo no tiene ninguna decoración. La segunda donde se sitúan las campanas está decorado con cuatro pilastras toscanas a la cara externa que enmarcan las ventanas. Por último, el tramo más alto consta de una cornisa en la base y un conjunto de arcos en diagonal y un segundo con aletones que forman una figura ornamental. Por último y coronando la torre encontramos un cupulino coronado por una cruz y veleta con la imagen de Santa Maria Magdalena, patrona de Sollana.





    En el interior podemos contemplar la cabeza del Santísimo Cristo de la Piedad. Fecha de principios del s. XVII y es obra del imaginario Gregorio Fernández. Esta cabeza es lo que quedó del Cristo yacente que se quemó. Está catalogada por la DG de Patrimonio Cultural Valenciano como Bien de Relevancia Local.





    Convento de la Inmaculada Concepción. El edificio estaba formado por iglesia, amplio patio claustral, residencia de los frailes con las correspondientes celdas, sala capitular, refectorio y otras dependencias. Además, disponía de un huerto exterior situado al costado norte de la edificación. El 1959 fue derrocado y al solar se construyeron edificios de servicio público. Actualmente, del antiguo convento sólo queda la iglesia de la Inmaculada Concepción.





    Iglesia de la Inmaculada Concepción o del Arrabal. Era la iglesia del antiguo convento de Mercedarios, el cual fue derrocado en el siglo XX. De estilo neoclásico, la iglesia se acabó de construir en diciembre de 1805 y hace 35,5 m de largo por 16 de ancho. Es de una sola nave de vuelta de cañón, con crucero y en la confluencia una cúpula o vuelta de media naranja. Dispone de cuatro capillas por cada lado antes del crucero. El altar mayor se aloja al fondo de la nave y consta de cuatro grandes columnas. Además, dispone de dos puertas, una frontal y otra lateral. El más característico de su arquitectura son las dos torres cuadrangulares que se levantan en la fachada frontal de la iglesia. Está catalogada por la DG de Patrimonio Cultural Valenciano como Bien de Relevancia Local.





    Casa Consistorial. Construida en 1922, bajo la alcaldía de Eduardo Ferrandis Mompó, dispone de un Salón de Sesiones de estilo renacentista italiano. Tiene dos plantas y en la actualidad alberga las dependencias administrativas y de la policía local. Además, en la entrada del mismo edificio se representa, mediante un gran mural pintado sobre azulejo, la donación de la carta puebla otorgada por Eiximén de Urrea II a 22 familias porque repoblaron estas tierras. En la entrada del Ayuntamiento podemos observar la Pica y columna de la era romana, encontrados en la partida de la Quiniela.





    Mercado Municipal. Construido en 1898, tiene una cubierta de planchas de zinc soportada en la crucería por columnas de hierro. Ha sufrido varias remodelaciones: en un primer momento, este mercado no tenía muros y estaba cerrado por una valla de hierro externa. Años después esta valla fue retirada y se construyeron muros laterales, cerrando así el edificio que hasta ese momento tenía sólo la cubierta y las columnas. Actualmente, el edificio con dos de las entradas que había antiguamente, aloja numerosos comercios dedicados básicamente en la manufactura del pescado y la carne y a los congelados. Los miércoles por la mañana, alrededor de este edificio y en las calles adyacentes, se realiza el mercadillo.

    Lavador público. El año 1952 fue construido para satisfacer la demanda que había en el pueblo. En años posteriores, este edificio fue remodelado y tapado por los laterales. Actualmente es una sala donde se hacen actividades culturales y deportivas. En uno de los lados, se construyó también una fuente: la fuente de la Concha.





    El Pou Pudent. La perforación para sacar agua de esta fuente empezó en 1914, pero no fue hasta el 1916 cuando se encontró agua. En 1920 se construyó una fuente con tres salidas presididas por tres cabezas de león. Esta fuente se denomina Pou Pudent por su elevada carga de hierro el cual le confiere olor y gusto de óxido. Debido a estas cantidades de hierro, las partes de la piedra que forman la fuente y que están en contacto permanente con el agua, están enmohecidas. Hasta hace unos años, las aguas de esta fuente eran consideradas como mineromedicinales, pero recientemente han sido declaradas como no aptas para el consumo humano.

     

    LA DINAMIZACIÓN CULTURAL





    En la actualidad, Sollana dispone de una programación mensual de actividades teatrales, musicales, animación lectora, charlas informativas, exposiciones artísticas y salidas culturales, dirigidas a diferentes sectores de la población y programadas con el fin de llenar el tiempo de ocio de sus habitantes desde el punto de vista cultural. Desde el 2011, Sollana pertenece al Circuito Valenciano de Teatro y Danza por disponer de un teatro adecuado para este tipo de representaciones y realiza una programación escénica estable durante la temporada teatral de octubre a mayo. Todas estas actividades aparecen en el BIM de Sollana, Boletín de Información Municipal (ver fotos).





    Centro Cultural. Se construye la Casa de la Cultura en 1992. Dispone de un teatro de 320 butacas, una sala de exposiciones, una sala de conferencias y reuniones para 50 personas, una sala de talleres y una aula de idiomas. También están la Biblioteca Pública Municipal y el Archivo Histórico Municipal (http://www.sollana.es/va/cultura).





    Archivo Histórico Municipal. Fue creado gracias a las donaciones de Vicente García Castillo. Podemos ver los hallazgos que conforman nuestra historia, desde hachas de la edad de bronce, pasando por restos arqueológicos de época romana, como son las monedas, fragmentos de pavimento o el **estatueta del Júpiter (http://www.sollana.es/va/cultura/archive/arxiu-historic-sollana).





    El Júpiter de Sollana. Se trata de una pequeña representación de Júpiter con una medida de 66 mm de altura, de bronce lleno, de poca calidad artística y con los detalles hechos de cincel y buril. El dios está representado derecho, descansando sobre la pierna derecha y con la izquierda ligeramente cabe atrás, un poco doblado por la rodilla y poniendo en tierra la punta del pie. El cuerpo está arqueado, consecuentemente con la posición de las piernas; el brazo derecho se encuentra extendido por el lateral y trae el fajo de rayos cogido con la mano; el izquierdo levantado, acaba con la mano cerrada, como si estuviera cogiendo el cetro que le servía de apoyo y que carece por completo; la cabeza está decantada ligeramente hacia la derecha, trae barba y cabellera rizada y acaba por arriba en una especie de aureola o mala representación de corona de hojas de olivo. Tocando al pie derecho trae una tosca representación de águila, aparentemente con las alas recogidas. La figura va desnuda excepto el cuello y el hombro izquierdo, que están cubiertos por un **mant.

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